Tiene Alcaudete su escudo y castillo de armas elaborado científica, histórica y pacientemente por hombres expertos y avezados en estas lides y pertenecientes a la Real Academia Española de la Historia.
Se confeccionó hacia el año 1952 tomando notas y detalles de cuantos existen en otros blasones y escudos, que presiden portadas diversas de la villa y entre otros que hay impresos en la misma piedra de la parroquia.
Está orlado preciosamente teniendo en su parte superior una corona real, y en su parte inferior un lema que reza:
"UNA TORRE FUÉ MI CUNA"
En su parte central dividida en cuanto tiene: una torre-atalaya con un arco-flecha simbolizando que la tal torre fue vigía de cazadores en sus excursiones cinegéticas; en su parte central derecha existen tres conchas, significado de los peregrinos a Guadalupe donde se iba andando desde aquí en tres o cuatro jornadas, con el fín de cumplir ante la Virgen extremeña serias promesas hechas por familias y agradecimiento a los favores recibidos de la Señora (en la acutualidad se sigue haciendo esta peregrinación).
Debajo de las conchas peregrinas están dibujados en perfecta línea recta, tramos de olivos significando, que esta tierra es también oleícola y abunda este árbol, mas en otros tiempos que ahora, y que de hecho existieron lagares donde se apretujaba y extraía este alimento líquido.
En su parte central derecha y abajo, figura un ciervo, signo de los que hubo por estas tierras y vegas, hoy feraces huertas, y en aquel entonces, campos de jarales y arbustos variados conformados a la forma de esta región.
No podía faltar la planta de la flor de la jara , nombre que damos geográficamente a esta tierra, por la abundancia de este leñoso matorral. En su parte izquierda, central y abajo figuran varias cosas; destacan el león rampante y coronado, símbolos de la unión de castilla y león; varias franjas señalando las cepas de la vid, que abundó enormemente en estas tierras; se ve como un timón, signo de dirección y prosperidad y al fin aparecen tres cruces: una de los caballeros de Santiago, de Calatrava y las otras dos, una en blanco y otra dorada pertenecen a los caballeros Templarios.
Ambas órdenes religioso-militares anduvieron por estos lugares para apaciguar y llevar el orden y la tranquilidad, entre los pueblos de la comarca de Talavera, a la que pertenecían en lo político, militar y religioso.
De todos estos símbolos se compone el escudo de la villa, más que sobrados y suficientes para dar a entender lo importante de su historia, el compendio de sus haberes, la distinción de su cuna y origen, la riqueza de su territorio, y la influencia tenida, desde antiguo, por diversos pueblos que dejaban en ella su impronta y sus vestigios civilizadores.
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